Comenzamos nuestro ciclo de entrevistas con Alberto Cerezuela, almeriense, que en 2008 irrumpió en el panorama literario con dos libros que siguen siendo un éxito rotundo. Enigmas y leyendas de Almería y La cara oculta de Almería han convertido a este investigador en uno de los referentes del misterio y los fenómenos extraños, traspasando fronteras con sus colaboraciones y reportajes en el programa Cuarto Milenio de Iker Jiménez. Además durante estos días presenta su último libro La Almería extraña, y aquí lo tenemos dispuesto a responder a las preguntas de Emociom.

 
¿Desde cuándo llevas dedicado a la temáticas del misterio?

El mundo del misterio me interesa desde pequeñito, pero la gente me conoce a partir de la publicación de mi primer libro, “Enigmas y leyendas de Almería”, en marzo de 2008.

 

¿Cómo y por qué decidiste dedicarte a él?

Aunque parezca raro, todo empezó como una anécdota. Acabé la carrera de Humanidades y me encontré con bastantes meses libres para dedicar a recorrer los pueblos almerienses en busca de esas historias que ya había escuchado como el origen de Walt Disney en Mojácar, el Hombre del Saco (crimen de Gádor) o los fuegos de Laroya, simplemente para satisfacer mi curiosidad personal. Lo que ocurre es que me fui encontrando datos nuevos e historias desconocidas, por lo que me dije: ¿Por qué no escribir un libro con todas ellas? Y así empezó todo.

 

¿Y cuál fueron tus referentes?

Debido a mi juventud, no he podido vivir en tiempo real la época de esplendor de los grandes como Jiménez del Oso y sus contemporáneos, ni míticos programas como “Medianoche”. Pero me siento afortunado de tener la oportunidad de conocer a Iker Jiménez, disfrutar de su pasión y compromiso y aprender de su forma de ser y de trabajar. Si hay que nombrar un referente, sería él, pero sin olvidar a otros como Javier Sierra o Jesús Callejo, sin duda ejemplos a seguir y maestros en estas lides.

 

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Escritor, columnista, radio, televisión, editor, ponente…todo ello desde 2008, vértigo?

Al principio sí, porque no esperaba la gran acogida que iba a tener. Nunca me cansaré de agradecer a todo el público, en especial al almeriense, la confianza que siempre han depositado en mí. Por eso el único vértigo que hay es el de intentar mantener el listón a esta altura, y ofrecer a los lectores y seguidores contenidos trabajados y de calidad.

 

¿En qué medio es más fácil abordar este tipo de temas?

Si me tengo que quedar con uno, me quedo con la radio. Tiene una magia especial que lo hace único, pero es cierto que en cuanto a difusión, la TV es la número uno.

 

¿Vive el mundo del misterio una época dorada?

Se puede decir que sí, pero también una época con doble filo. Internet y los medios de comunicación actuales ayudan a la difusión de temas, pero también son un propulsor de fraudes e investigaciones poco trabajadas. Hoy cualquiera puede montar un “grupo de investigación” y darle difusión en internet. Hay que tener mucho cuidado. También creo que hay un exceso de publicaciones y de programas de radio de esta índole, pero eso no quita que, como bien dices, vivamos en una época dorada y podamos disfrutar de cosas como Cuarto Milenio, Milenio 3, Espacio en Blanco, La rosa de los vientos, etc… Además de una buena hornada de investigadores jóvenes que vienen pisando fuerte a base de trabajo y seriedad.

 

¿Quién o qué ayuda a un investigador del misterio en su camino?

Lo que más ayuda es la constancia y la paciencia. Hay casos que me han supuesto más de tres años de investigación; pistas que me llevaban a un callejón sin salida del que sólo pude avanzar gracias a ciertas “casualidades” o “causalidades” como dice J. J. Benítez. El mayor enemigo del investigador es pensar que este camino se hace en pocos pasos o que las cosas llegan solas.

 

¿Con qué te emocionas en tu trabajo?

Sin duda alguna, con lo que te cuentan los testigos. Yo siempre intento en mis libros destacar esa figura más allá de los fríos datos o fechas (que también son importantes, por supuesto). No dejo de emocionarme con testimonios como el de Manuel Medina, de Laroya, que me confesaba que seguramente moriría sin que alguien le diese una explicación razonable a los fuegos espontáneos que vivieron allí en el verano de 1945; o con la mirada de Pilar Martínez, de Terque, mientras me relataba los milagros que ella ha podido ver en la llamada Cueva de la Virgen; o con los ojos llorosos de Carlos Ruiz de la Fuente, en Oria, mientras me relataba el milagro de los álamos en 1941; ¿y qué decir de las palabras de Mariano Castro Montesinos, testigo de uno de los casos ovni más importantes que he podido investigar, todavía inmersas en el temor ante lo que pudieron ver una noche de abril? Eso es lo que me emociona de este trabajo y por lo que merece la pena seguir en el camino.

 

¿Hasta qué punto te involucras en los temas?

A nivel de investigador me involucro al 100%, pero fuera de eso, soy un escéptico más aunque parezca una incongruencia. En este mundillo hay mucho fanático, así como personas obsesionadas con estos temas. Yo no comparto eso para nada. Te puedo decir que jamás en mi vida he intentado hacer una ouija o incluso captar psicofonías. A mí me gusta el trabajo de campo, el reporterismo que poco a poco se va perdiendo, pero con los pies en la tierra y la cabeza bien puesta.

 

¿Has vivido en primera persona algún suceso extraño o misterioso?

Creo que estoy marcado por esa maldición que parecen tener algunos investigadores, pues nunca me ha pasado nada extraño, a excepción de lo que cuento en el último capítulo de “La Almería Extraña”, cuando hasta en tres ocasiones me falló la cámara a la hora de fotografiar unos huesos que encontré. Pero no te cuento más, que lo descubran los lectores curiosos…

 

¿El reportaje soñado?

Pagaría lo que fuera por tener una máquina del tiempo que me transportase a Bélmez de la Moraleda el día que aparecieron las primeras caras y poder hacer un reportaje “in situ” de ello. En cuanto a los míos, me quedo con todo lo que engloba el Teatro Cervantes de la capital y la historia de Conchita Robles. Me parece absolutamente fascinante.

 

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¿Que investigación es la que más te ha desconcertado?

La del posible origen almeriense de Walt Disney. Hay muchas pistas e indicios que apuntan a que el genio de los dibujos animados pudo ser hijo de la mojaquera Isabel Zamora, pero también hay líneas de investigación bastante confusas. Lo peor de todo es que como los nietos de Walt Disney no se quieren hacer la prueba de ADN, creo que nos vamos a quedar con la duda para siempre.

 

¿Ha habido alguna situación o hecho que te haya sobrecogido o impactado tanto que te haya quitado el sueño?

Te puedo confesar que en más de una ocasión he soñado con los malhechores del crimen de Gádor: Julio Hernández y Francisco Leona. Seres sin escrúpulos que cometieron uno de los crímenes más espeluznantes y sanguinarios del siglo XX.

 

¿Hay algún enclave al que no regresarías nunca?

No, al contrario. Regresaría a todos los enclaves marcados por el misterio que he podido investigar, porque estoy convencido de que esos lugares tienen mucho más que contar. Hay un mundo por descubrir.

 

¿Qué testigo te ha impresionado más en esta búsqueda?

Es difícil quedarme con uno. Hay testimonios muy impactantes, como por ejemplo el de Manuel Tripiana en el Teatro Cervantes o Agustín Utrilla en el caso de “La luz de Alcolea”.

 

¿Cuáles suelen ser los principales obstáculos en tu trabajo investigador?

El mayor obstáculo es conseguir que el testigo se abra y te cuente lo que realmente vivió. Yo dudo de aquellas personas que de primeras te cuentan con pelos y señales los detalles de su experiencia. El testigo real no quiere hablar del tema, recela de confesarlo. Y quizá esto también sea lo que me motiva a seguir intentando y a abrir nuevas vías. ¿Y sabes qué es lo más inquietante de todo? Que siempre me quedo con la sensación de que aún hay mucho más que contar de todas las historias que he investigado y publicado en mis libros.

 

¿Qué lugar te inspira por sus secretos?

Me inspira mucho el Cortijo del Fraile, a pesar de que nunca he escrito nada por el lugar. Mucha gente coincide conmigo en que allí hay “algo especial”. Aunque estés solo, parece que te estén observando. Y si ya te atreves a bajar a la cripta, ni te cuento. Además, está marcado por esa magia que le da la historia real que allí ocurrió y que Lorca plasmó en su obra “Bodas de Sangre”.

 

¿En cuál de tus viajes has sentido una vibración diferente?

Invito a todos los que lean esta entrevista a que visiten la Cueva de Terque, a ser posible al caer la noche. Allí se respira un ambiente especial. Estoy convencido de que ese es uno de los “lugares de poder” que tanto apreciaban nuestros antepasados.

 

¿Qué les diría a los escépticos en este tipo de temas?

Aunque no lo parezca, yo también soy escéptico, por lo que le diría lo mismo que me digo a mí mismo: Los misterios existen. Por eso toca abrir la mente para intentar descubrir su origen. Quizá tengan una explicación racional y no tienen que ser por causa “paranormal”, pero es cierto que negarlos porque sí es un error absoluto. Duda, pregúntate, investiga. Eso es lo bonito. Nos vemos en el camino.

 

¿Que ruta del misterio almeriense nos recomendarías para un fin de semana?

No daría tiempo un fin de semana para recorrer los misterios de la provincia, pero sí recomiendo una primera parada en el cortijo de San Patricio (“El hombre del saco”), siguiendo por Terque (“La cueva de la Virgen”) hasta subir a la Sierra de los Filabres para visitar ese “triángulo de las luces” (Tahal-Olula de Castro y Bacares). Si queda tiempo, Laroya es un colofón perfecto.

 

Y para el futuro, ¿Qué proyectos tienes?

Tengo algunas historias relacionadas con el misterio en Almería que seguro van a sorprender. Lo que no sé es si saldrán en forma de artículos o de un nuevo libro. Sí que me gustaría que la siguiente publicación no fuese centrada únicamente en lo paranormal, sino abrir el campo incluso a nivel nacional. Es complicado saber lo que deparará el futuro.

 

¿Algo más que añadir?

Simplemente agradecer que Emociom haya querido conocer más sobre nuestra “Almería Extraña”.

 

Para Emociom ha sido todo un orgullo y un privilegio contar con tus palabras, un fuerte abrazo y muchas gracias.