¡Feliz fin de semana y de Pascua!

Permanezco ausente por motivos obvios, pero no se me pasará desearos un buen fin de semana a tod@s y recordaos que tendremos que estar pendientes de nuestros relojes, igual que el conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas, para cambiar la hora de éstos, a las dos serán las tres…

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Pero, solo para el cambio de horario, porque, yo, a partir de esta semana, dejaré de parecer este personaje que siempre anda pendiente de su reloj de mano, el conejo blanco que siempre exclama “¡Dios mio! ¡Dios mio! ¡Que tarde voy a llegar!”, dejaré de andar a trompicones, defenderé la cultura slow, la cual propone tomar el control del tiempo e ir despacio, sin prisa pero sin pausa, aprender a esperar y ser paciente, porque la vida ya me está enseñando que todo llega… Comenzaré a ser la curiosa Alicia, pero siguiendo al conejo blanco, porque gracias a él, que siempre llega tarde, tendré la posibilidad de emocionarme, de descubrir y disfrutar de mil aventuras y de aprender a saborear cada segundo aunque me muera de ganas porque llegue una hora determinada… Porque es más divertido y satisfactorio contemplar cada cosa que nos encontramos, y aprovechar el camino que nos están enseñando para aprender y sumergirte en todo un nuevo mundo maravilloso, un mundo, al revés.