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La vida. El camino que, al fin y al cabo, elegimos tener; con sus rectas y sus curvas. Sus rotondas, de las que no es recomendable dar más de una vuelta completa en ellas. Baches. Paradas imprevistas, obligatorias. Sorpresas, alegrías y tristezas.Confusión. Desconcierto.

Aciertos.

Cosas que durante el trayecto solo van y vienen, aparecen, desaparecen y reaparecen. Tambien los sentimientos.Tambien las personas.

Y todo esto es la recompensa para llegar aún no se a dónde, ni lo sabré hasta que no haya llegado. Pero, parafraseando a Jack Kerouac, tengo, tenemos que llegar.

¿Por qué inquietarse tanto?

¡Feliz fin de semana!