No es ninguna novedad que es tendencia vestir con prendas de color blanco, y ya no solo lucir looks blancos nucleares, sino abusar del blanco tambien en decoración, en aparatos electrónicos… Mucho tiempo estuvo en último plano hasta que poco a poco ha ido in crecendo y siendo protagonista en más de una ocasión, no solo en escenarios de sol y playa sino en el día a día, en fiestas y/o celebraciones (ojo, en bodorrios religiosos aun no está del todo claro, aunque de vez en cuando he visto a alguna transgresora haciendo uso del blanco y no siendo la novia).

 

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Hasta aquí todo perfecto, a pesar de ser fan absoluta del negro, reconozco que lucir guiños al blanco en los outfits o lucir estilismos monocolor en blanco quedan muy bien, elegantes, distintos, frescos… Sin embargo… Digo NO a los zapatos blancos.

 

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No me preguntéis esa animadversión al blanco zapatil, pero es que ya si hablamos de botas se convierte en un odio irracional absoluto. Este trauma puede que sea debido a mis pinitos de mallorette, pero de eso, hace mucho mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana… En mi defensa he de decir que no soy la única que aun se resiste a esta tendencia, que, nunca mejor dicho, viene pisando fuerte, pero también son unas cuantas las que se están rindiendo al uso de los zapatos blancos. Y aquí llega la moraleja del día:

En esta vida nunca digas nunca, porque falta que tus labios pronuncien tres malditas palabras ( y seré educada y diré que me refiero a “ni en broma”) para que al tiempo, la gente de tu alrededor, que te conoce, y te ha escuchado despotricando de, en este caso, los zapatos blancos, te diga con retintín: “¿ tu no decías queee jamásssss…????”, “Si es que no se puede hablar…”. De esta manera, me curaré en salud con este post y diré que la puerta no la cierro del todo (menos mal que el blog no es un egoblogger y no habrá constancia en caso de que me rinda al complicado zapato blanco) pudiéndome ver luciendo así:

 

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Pero, por ahora, continuaré siendo una mera observadora de esta tendencia, y como firme detractora de esta moda ( siii, por ahooora) , me alegraré cuando, en ocasiones como la que viví hace unos meses, me sorprenda al ver a la novia luciendo unos zapatos diferentes y tan cuquis a los de las novias tradicionales:

 

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Feliz Juerrrnessss!!!